Tras 51 días de bloqueos en distintas rutas del país, el Gobierno nacional declaró Estado de Excepción en todo el territorio boliviano con el objetivo de garantizar el abastecimiento de productos esenciales, preservar el orden público y para liberar las carreteras.
Instruyo a la Policía Boliviana a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para restablecer el libre tránsito, recuperar las carreteras y garantizar la seguridad de la población.
El anuncio se da después de que la Central Obrera Boliviana firmó un acuerdo con el Gobierno e instruyó levantar los bloqueos, pero sectores campesinos anunciaron que mantendrían las medidas de presión.












